Puesta de sol en Perniculás

Cuando el horizonte se enciende como ayer, y veo a esas encinas centenarias enraizadas y firmes, asomadas al espectáculo que les ofrece el horizonte, me asalta un profundo temor de que alguien pueda arrebatarnos tanta belleza. Y, sin embargo, el peligro existe. Porque una multinacional australiana, Bekerley, avezada especuladora con recursos mineros, seduciendo con el…

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El pan torrado

Unas hojarascas, unas briznas de hierba seca extraídas del hueco de una encina vieja, un puñado de retama que mi madre saca de la alforja, una caja de cerillas bien envuelta en un rodillo de tela para protegerla de la humedad… Llueve; temporal intermitente; frío, mucho frío. Hemos caminado un buen trecho por la raya…

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La seducción de hacer pozas

El invierno se presentó de improviso: rachas de viento, primeras heladas y nubes enormes más negras que el carbón. Mi padre fue a Viti al mercado, y además de aceitunas y un kilo de sardinas, a mí me compró unas botas de goma. Aquella misma noche abrimos la caja al lado del fuego. Estaba expectante….

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Cumplir años es…

Como escribió Joseph Conrad, la única forma de enfrentarse a un tifón es ir hacia él, meterse dentro y atravesarlo. Algo así es cumplir años. Llega esa fecha, que tú no recuerdas pero que alguien marcó en un calendario, y se monta el barullo… Y… ¡hala, a por otro año! En mi caso, queridas amigos…

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Elogio de la España vacía (I)

Animales y plantas, el palpitar de la vida Me comen las moscas. El sapo gordo –“tanque”, lo llamábamos cuando éramos niños– hace tres días que no aparece; quizá, buscando humedad, se ha enterrado vivo. El último día que lo vi estuvimos hablando y le dije que vigilara su panza, que si seguía por ese comino…

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Vidas cruzadas

1 Dejé la ciudad por unos días y marché a refugiarme en la patria que dibujó mi infancia a golpe de sueños  hace ya tiempo. Allí he estado hasta ayer; hasta que desde la urbe empezó a gritarme la urgencia del “Hacer” y me llegó el eco… “¡Tienes que volver…! ¡Tienes que volver! Regresa para…

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He aquí otro dios

  Viajar a Perniculás es retroceder por el túnel del tiempo hasta encontrarse frente a uno mismo y allí constatar que el goce supremo está en la recreación de la Nada. Esa nada rural, donde los seres humanos escasean cada vez más y se arrugan, añejos, hasta parecerse a los jíbaros. Perniculás es un territorio…

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