España y la evolución de la especie

Frente a la confusión, la inquina, o imponer “mi” razón… solo cabe pedir evolución. Si no evolucionan, los seres humanos se oxidan y mueren. O se estancan como los residuos orgánicos que apestan en las cloacas; se vuelven resentidos; vengativos incluso. Al aferrarse al pasado, los espíritus se tornan huraños y, a la puerta de…

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La seducción de hacer pozas

El invierno se presentó de improviso: rachas de viento, primeras heladas y nubes enormes más negras que el carbón. Mi padre fue a Viti al mercado, y además de aceitunas y un kilo de sardinas, a mí me compró unas botas de goma. Aquella misma noche abrimos la caja al lado del fuego. Estaba expectante….

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Cumplir años es…

Como escribió Joseph Conrad, la única forma de enfrentarse a un tifón es ir hacia él, meterse dentro y atravesarlo. Algo así es cumplir años. Llega esa fecha, que tú no recuerdas pero que alguien marcó en un calendario, y se monta el barullo… Y… ¡hala, a por otro año! En mi caso, queridas amigos…

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Contra la despoblación, bibliobuses

Hay una España que muere lentamente… Hace medio siglo, no más, la España profunda, rural, la más apartada de los centros neurálgicos del poder y de la industria, que entonces no era más que incipiente, bullía activa y cargada de energía. En cada núcleo urbano podía constatarse una frenética actividad. En cada pueblo, por pequeño…

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Extraños guerreros en el paraíso

El calor aprieta. El ciego sol se estrella… Pero no en “las duras aristas de las armas” como señala Manuel Machado en su poema Castilla, al narrar la épica del destierro que sufrió el Cid. No; el sol restalla aquí, al mediodía, en las pancartas y banderas, en los sombreros de paja, en las máscaras…

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En el corazón de las Alpujarras,
un viaje en el tiempo

Vista general de la Alpujarra granadina en el barranco del río Trevélez./ Foto Joaquín Mayordomo Mirábamos al cielo y este se encendía. A cada segundo que pasaba, cien estrellas más. Hasta que la noche desplegó sus alas y todo fue un campo de luz centelleante: millones de pequeñas luminarias nos mantenían hipnotizados, provocando nuestro asombro……

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Elogio de la España vacía (I)

Animales y plantas, el palpitar de la vida Me comen las moscas. El sapo gordo –“tanque”, lo llamábamos cuando éramos niños– hace tres días que no aparece; quizá, buscando humedad, se ha enterrado vivo. El último día que lo vi estuvimos hablando y le dije que vigilara su panza, que si seguía por ese comino…

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