Para no morir… de soledad

Ya lo dijo el emperador Marco Aurelio. “Ocúpate de tus cosas”, vino a decir. “Y no dejes que los demás decidan por ti”, añado yo en una traducción libérrima de alguna de las máximas de sus Meditaciones. En fin, acabo de leer que José Mujica, ex presidente de Uruguay, hombre que sabe (casi) todo de…

Seguir leyendo

Contra la despoblación, bibliobuses

Hay una España que muere lentamente… Hace medio siglo, no más, la España profunda, rural, la más apartada de los centros neurálgicos del poder y de la industria, que entonces no era más que incipiente, bullía activa y cargada de energía. En cada núcleo urbano podía constatarse una frenética actividad. En cada pueblo, por pequeño…

Seguir leyendo

Extraños guerreros en el paraíso

El calor aprieta. El ciego sol se estrella… Pero no en “las duras aristas de las armas” como señala Manuel Machado en su poema Castilla, al narrar la épica del destierro que sufrió el Cid. No; el sol restalla aquí, al mediodía, en las pancartas y banderas, en los sombreros de paja, en las máscaras…

Seguir leyendo

En el corazón de las Alpujarras,
un viaje en el tiempo

Vista general de la Alpujarra granadina en el barranco del río Trevélez./ Foto Joaquín Mayordomo Mirábamos al cielo y este se encendía. A cada segundo que pasaba, cien estrellas más. Hasta que la noche desplegó sus alas y todo fue un campo de luz centelleante: millones de pequeñas luminarias nos mantenían hipnotizados, provocando nuestro asombro……

Seguir leyendo

Elogio de la España vacía (I)

Animales y plantas, el palpitar de la vida Me comen las moscas. El sapo gordo –“tanque”, lo llamábamos cuando éramos niños– hace tres días que no aparece; quizá, buscando humedad, se ha enterrado vivo. El último día que lo vi estuvimos hablando y le dije que vigilara su panza, que si seguía por ese comino…

Seguir leyendo

Bailando por Grazalema

Caminar, subir, bajar, saltar de risco en risco… Para el montañero, marchar campo a través o por esas sendas intrincadas de las sierras de Grazalema, en las que no hay ni diez centímetros de suelo confortable para que encuentre el pie acomodo, es como practicar la danza. El viajero de las cumbres ha de ir…

Seguir leyendo