Lo que queda de ‘la Nueve’

Primero fue el caos; el nubarrón que perturba a este grupo de amigos, y que le persigue como si fuese la peste o una maldición. Luego comenzamos a subir sin pararnos, sin concedernos descanso en ese deseo de ahuyentar el mal fario; trepábamos. Habíamos partido desde el sendero que nace al lado del cementerio de…

Seguir leyendo

Fabi, el perro enamorado

Me llamo Fabi y soy un perro. Cada sábado salgo al monte por las sierras de Aracena, Grazalema, Ronda…, donde se tercie, que nunca se sabe cómo pueden acabar las excursiones que programa esta gente del club de los Correkas, a las que mi dueño Aurelio me lleva. Siempre hay un circuito previsto, un camino…

Seguir leyendo

El camino que hablaba de la amistad y los sueños

 Suelo acordarme de los sueños y, esta mañana,  al despertar, en mi cabeza bullía este cuento: Un grupo de correkas –no me preguntéis quiénes, no sabría deciros– tratábamos de venderle a un tal Francisco, el Pajarero (tampoco sé quien era, solo recuerdo que estaba rodeado de pájaros) una pila de cajas de chirimoyas, algunas castañas,…

Seguir leyendo

Bailando sobre las alambradas

Fue como un juego al principio. Éramos 25; cinco venían por primera vez. A ver por dónde cruzamos el arroyo del Cupil… ¿Por aquí? No, por allí… No, no, por este otro lado… Parecíamos una reata de hormigas perdidas en medio de la broza de la huerta intentando encontrar el viejo camino que nos llevase…

Seguir leyendo

Berlín, esa energía que fluye

Como suelo decir, todo viaje es interior, personal. De modo que un viajero se nutre de pequeñas anécdotas, ocurrencias, encuentros casuales, miradas, sonidos, extraños descubrimientos que le propicia el azar… Hay cosas que ocurren alrededor del viajero, que tienen un significado capital para él y que el turista ni siquiera percibe. De mi viaje a…

Seguir leyendo

Amor, pasión… y el líder muerto

––Te aseguro, Ana, que no hay nada más hermoso, más sublime en el mundo que esa mañana de abril, cuando con doce, trece años… sales a la calle y te encuentras a esas flores, a esos ramilletes de mujeres vestidas de negro, ofreciendo el canalillo, níveo y carnoso como los pétalos de una gardenia, incitando…

Seguir leyendo

Del bosque encantado al pico del Aljibe

Habitualmente atrapados en el ruido, en la selva del asfalto y en la contaminación, resulta difícil imaginarse otras formas de vida. Quiénes apreciamos la naturaleza y entendemos que formamos parte de ella nos organizamos para ir de vez en cuando a su encuentro. El sábado fue uno de esos días que, al adentrarnos en el…

Seguir leyendo

Por el Tajo del Abanico a Encinas Borrachas

Tiene por costumbre esta troupe de excursionistas acomodarse a yantar al abrigo de algún árbol, una roca, bajo la floresta frondosa de un pinar o algarrobo; pero siempre procurándose un balcón desde el que otear y agrandar el horizonte. El sábado a esa hora del almuerzo tocó cobijarse a la sombra de una encina; un…

Seguir leyendo