El PP, atrapado en su laberinto

Anda el PP, estos días, de jolgorio por la España de sus deseos (nada que ver con la España real), como hiciera el Cid Campeador cuando, en modo mercenario que se vende al mejor postor, trampeaba con unos y con otros para aumentar su peculio.

¡Vive Dios que el PP hace algo parecido! Incapaz de abandonar la cueva de Alí Baba, invita a Sarkozy a que suba a la tribuna y les diga lo magnífico que es el Niño de los Mil Másters, todo amor y lucidez. ¡Mamma, mía! Sarkozy, que hoy mismo ha sido condenado por la justicia francesa por financiar ilegalmente su campaña electoral en el año 2012. ¡Menudo ejemplo!

Pero la vida es así: un mundo compartimentado en el que los que están dentro de la jaula… O se sacan los ojos con las uñas o se devoran a lametazos y todos contentos. El PP prefiere lo segundo y hoy, por ejemplo, aparecerá Aznar por Sevilla, en loor de multitud, para reanimar el rescoldo del cinismo y la mentira que tan bien practica; recuérdese aquel 11 M de 2004 y su insoportable papelón… O la guerra de Iraq y las armas de destrucción masiva.

Pero, ya les digo, aunque el volcán de La Palma llegase al  corazón de Europa e incluso más allá, esta sociedad inane que tenemos no se entera; ahí anda embobada pensando en qué hace el próximo fin de semana. “Pues las terrazas están llenas”, proclamaría un bobalicón castizo, dando palmas, a modo de reflexión.

Mientras tanto, el PP a lo suyo: “¡Váyase señor Sánchez!”, repiten otra vez el mantra de hace 25 años. “¡Que España es nuestra!”, proclaman. O sea, suya. Es decir, del PP. Y al resto que les zurzan… O que se vayan también.

Esperemos que si Isabelita vuelve a tiempo de USA, y ha superado ya el flirteo tormentoso que se ha traído en días pasados con el Santo Padre, les suelte unos mamporros verbales a sus “amados” peperos para que los periodistas tengan de qué hablar. Estamos deseando que llegue para ver como atiza el fuego y el chisporroteo de la Convención. Pero esto ocurrirá en Valencia en el fin de semana, seguramente.

Mientras tanto, habrá que esperar. Y para entretenernos ahí está el recibo de la luz. Un recibo que es como una cobra que te acecha y se te enrosca alrededor del cuello sin que puedas hacer nada.

Y así está el patio. Entre los augurios de los medios de comunicación y lo que piensas no te queda otras salida que volverte loco. Sé de algunos que a las tres de la mañana se despiertan envueltos en un sudor frío y saltan de la cama para poner la lavadora después de haber soñado que la tenían funcionando a las nueve de la noche, cuando el mega mega megawatio cotiza como el oro, más que los diamantes.

De locos. ¡Es de locos!

Mientra tanto, aquí os dejo un pensamiento: ¿A dónde hemos llegado, qué mundo es este, que ni los Gobiernos –de aquí, de allá o de acullá– pueden poner orden en los desmanes perpetrados por el dinero?

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