Madrid es pura juerga

Definitivamente los madrileños no tenemos arreglo, nos lo pasamos demasiado bien. Y ya se sabe que el Cielo se gana con sufrimiento. Así que… ¡todos al infierno! El hada madrina que nos gobierna, y que, dentro de cuatro días, aspirará a seguir gobernándonos, nos explica el catecismo de la vida con tanto desparpajo y discernimiento, mientras se toma unas cañas, qué ¿quién puede resistirse a irse de juerga con ella y hacerle unos arrumacos si se tercia? ¡Y que le den por ahí al Cielo!
Nuestra hada, mientras nos lleva a misa y celebra el no encontrarse con su novio (al que no piensa ver más, dice), nos anuncia una corrida de toros para homenajear a los sanitarios agotados y hartos, que no pudieron salvar miles de vidas porque ella, ¡cómo no!, andaba liadísima jugando con su varita mágica a reducir el presupuesto de Salud y a desmantelar la Atención Primaria, que está hecha unos zorros, como todos los pobres saben. Pero, ¿a que resulta divertido morirse así? Además, ¿para que queremos un Sistema de Salud como Dios manda o una Educación Pública digna? Lo que queremos es libertad, irnos de juerga con ella y morirnos como nos dé la gana, que eso sí que es ser libre.
Esto que les cuento, es lo que nuestra hada madrina hace cada día. Contar chistes e ir de juerga en juerga. ¡Si es que no para! ¡Es tan campechana! Tiene tanto desparpajo… Nos recuerda a la Susana de la Verbena de la Paloma, ¿verdad?, provocando a su Julián (al que no quiere ver más; ya no es su novio, no se olvide) con el verde don Hilarión.
Si es que es un gozo tomarse unas cañas con ella, ya os digo, porque… ¡no veas lo que te ríes! ¡Cuenta cada chiste que te caes-pa-trás! Por ejemplo, el de la libertad, que, en su opinión, el que no la tiene es porque no quiere… ¡Y se queda tan fresca!
Nos lo pasamos de puta madre con su peña yupi-yupi porque no tiene dobleces como otros. Ella es clara y llana: libertad y divertirse: A esto debe reducirse la política. Vamos, lo mismo que el bicho ese americano al que llaman Trumpatrán. Nada de leer algún libro o ir al cine, al teatro o a un concierto, a un festival de danza o visitar un museo… No, no. Nada de eso. Solo juerga y cañitas. Copichuelas. Y a morirse, que la vida son cuatro días.
Claro, y de Madrid al Cielo… Bueno, en este caso, estoy seguro, ¡la mayoría, al Infierno!
4 comentarios Añade el tuyo
  1. Y lo peor de todo que seguirán votandola, vivimos en un país de gente sin cerebro, la pena que yo también lo sufro.
    Gracias Joaquín, siempre nos quedas tu

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