Cuando la vida es hacer… (mermelada y otras cosas)

La mermelada es de verdad./ Foto Joaquín Mayordomo
La mermelada es de verdad./ Foto Joaquín Mayordomo
El patio./ Foto J.M.
El patio./ Foto J.M.

Dejé de fumar cuando dejaron de fabricarse los Celtas Cortos… No, no fue así. Dejé de fumar porque no soportaba que me mandasen. “Fuma esto o lo otro porque así ligarás más, serás más guapo, tendrás placeres indescriptibles…”
¡A la mierda las multinacionales del tabaco que quieren gobernar mi vida!, me dije. Efectivamente, como… parece ser, el “gen” de ese vicio no me dominaba aún (fumaba más de un paquete diario), pasé a fumar de forma esporádica, cuando me daba la gana… ¡Hasta que lo dejé por completo porque comprendí que estaba tirando piedras contra mi tejado ya que estaba envenenándome solo!
Hago este preámbulo para que se entienda mejor que en mi vida trato de mandar yo. Así que no escucho, ni leo, ni pierdo un minuto de ella (¡la única vida que tengo!) en seguir los avatares de la independencia catalana, por ejemplo, que, dicho sea de paso, ¡por mí se pueden independizar hoy mismo si lo desean!, pero que, como persona que cree en el progreso humano a partir de la solidaridad, todo lo que tenga que ver con los nacionalismos o los independentismos me parece reaccionario. Y con ello no estoy defendiendo al PP… Miserables me parecen esos patriotas que creen que la patria, ¡maldita sea! es su finca.
Pienso que vivir es hacer cosas, no mirarlas. Por eso lo que me quede de andar por aquí lo dedicaré cada día a pergeñar una lista de “cosas a hacer”, de las que luego, a la noche, no he hecho ni un cuarto: escribir, viajar, bricolage, plantar árboles, combatir contra la mina de uranio que quieren abrir en Salamanca y que solo traerá muerte, defender la escuela y la sanidad públicas, cultivar un huerto o a hacer mermeladas… Como sucedió hace unos días, que me puse a ello… e hice 10 Kg. de mermelada de moras. Lo que “me pone” (que diría Tomás Solís, antiguo cónsul de Tánger) es hacerla. ¡Hacerla! Hacerla “porque me da la gana”.
Porque yo, luego, ni la pruebo. Y la hago además, después de haberme achicharrado mientras cogía las moras, después de llenarme las manos de “picos” y arañazos con las zarzas, o de dedicarle un montón de tiempo al “asunto” hasta que le puse su etiqueta a los tarros…
Por lo demás, ya sabéis lo que pienso: el mundo es un saco donde la mayoría estamos dentro y unos “listos” (que viven de eso) se dedican a llenarnos la cabeza de pájaros para que consumamos. Y consumir es escucharles, verles en la TV, atender a sus reclamos…
Pues eso, que yo, mientras pueda pensar, trataré de escapar de ese saco.

 

Nota.- Dedicado a Jesús Meana, que dice “alucinar” al ver como afronto la vida.

 

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