Bolivia, más cerca del cielo

Son las cinco de la mañana y la temperatura ambiente en el barracón ronda los –15 grados. Ni siquiera los sacos de dormir, envueltos en mantas, nos alivian. No ha hecho falta despertador; nuestro cuerpo ha pasado la noche en alerta. Además, los coches todoterreno ya están calentando motores; su ronroneo rompe el silencio de hielo y nos recuerda que debemos salir de la hurera para emprender la excursión a los géiseres. Estamos en el Altiplano boliviano, en la frontera con Chile, a 4.400 metros de altura y debemos subir casi hasta los 5.000 para ver fumarolas a la salida del sol.
Bolivia es un sueño difícil de realizar por la altitud. Pero, aún así, perderse en las cercanías de Santa Cruz, indagar en las antiguas misiónes jesuíticas, subir hasta la roca sagrada de Samaipata y elevarse luego, como si se tratase de un cóndor, para volar a Sucre, Potosí, Uyuni, La Paz… Así hasta tocar el cielo.

Reportaje publicado en cuartopoder.es

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