La conjura de los necios

Muchos recordaréis aquel extraño libro, La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, publicado en España en 1982 por la editorial Anagrama, en el que su protagonista, Ignatius J. Reilley, un ser inadaptado y anacrónico, sueña con retroceder al modo de vida medieval.

Pues igual le ocurre a Francisco Bellón, presidente de Berkeley Minera España y a La Gaceta Regional de Salamanca. Ambos pretenden que regresemos a la Edad Media y, de paso, arrastrar a la provincia salmantina a la miseria de aquellos tiempos oscuros en los que todo se fiaba a los milagros que hiciese la Iglesia omnipresente y al derecho de pernada que el señor del castillo de turno ejercía sobre doncellas y vasallos.

Villares de Yeltes y su bosque mediterráneo, uno de los pueblos que se verían mas afectados por la apertura de la mina de uranio./ Foto J.M.
Villares de Yeltes, rodeado de un bosque mediterráneo, se vería muy afectado si la mina llegase a abrirse./ Foto J.M.

Hoy, trasladando aquel ideario a la realidad que nos circunda, la pretensión del periódico salmantino (para muchos, un vulgar libelo o panfleto) y de Berkeley Minera, no es otra que cerrar un balneario centenario, consolidado, con 75 empleados fijos y más de 26.000 pernoctaciones al año; envenenar las aguas de varios ríos –afortunadamente, todavía, vivos– como el Yeltes, el Huebra o el Duero; acabar con el ecosistema de las dehesas, uno de los pocos lugares de estas características que quedan en Europa, de incalculable valor medioambiental; poner bajo sospecha a decenas de pueblos al colocarlos en el punto de mira por la contaminación radioactiva, señalando, de paso, a su cabaña ganadera con un rótulo invisible –“¡Carne no apta para el consumo!”, diría el rótulo– ya que cerdos, vacas y ovejas acabarían siendo portadores de radioactividad también.

El río Yeltes separa el término municipal de Villavieja del de Villares. No lejos de dónde está hecha la foto, según los planes de Berkeley, pasaría una cinta transportadora de  una decena de kilómetros para llevar el uranio extraído en Villavieja hasta la planta de tratamiento en Retortillo. La foto ha sido tomada desde el puente del ferrocarril que comunica La Fuente de San Esteban con Barça de Alba, en Portugal; una linea que se cerró el 1 de enero de 1985 alegando falta de rentabilidad, pero que el Gobierno declaró Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2000, con lo que “los intereses del uranio” colisionan frontalmente con el BIC. Es más que probable que si la mima se abre, el bosque de encinas que aparece en la imagen sufra daños irreparables por la contaminación radioactiva. Y otro tanto le ocurrirá al río, hoy protegido por la Red Natura 2000 y otras Directivas Europeas; si la mina echase a andar, las probabilidades de que el Yeltes termine siendo una cloaca, a causa de los vertidos, son muchas. Foto J.M.

Es decir, la minera australiana y el periódico salmantino constituyen el mayor peligro público que se pueda imaginar en estos tiempos que corren de zozobra y confinamiento. Y no se entiende cómo una institución, otrora prestigiosa, como la Universidad de Salamanca, no dice ni “mu” sobre este tema, aunque  su implicación se haya reclamado desde distintos sectores políticos y sociales. Tampoco se entiende que el Gobierno no haya dado aún el carpetazo final a un proyecto minero que, además de ser de dudosa rentabilidad en lo económico, sí es negativo, absolutamente, para la salud de los habitantes de una provincia, secularmente olvidada por las administraciones públicas. Pero menos se entiende aún cómo la Junta de Castilla y León mantiene todavía la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable, cuando es obvio que esta declaración la firmó alguien “ignorante” del documento que firmaba. Porque si quién estampó aquel día aciago la rúbrica hubiese visitado antes de firmar el territorio sobre el que Berkeley ha empezado a actuar (bosques mediterráneos hasta donde alcanza la vista, ríos cristalinos, decenas de  miles de encinas centenarias –de las que la minera ya arrancó sin el permiso pertinente un par de miles–, pueblos con un rico patrimonio cultural…), no se le hubiese ocurrido dar el visto bueno a un proyecto que acarrea enfermedad, envenena las aguas, mata los árboles, contamina el aire… Y, el día que las excavadoras empiecen a remover la tierra será todo un desierto.

De tiempo en tiempo, La Gaceta Regional de Salamanca publica una entrevista a cinco columnas con el señor Bellón para recordarle a los lectores que Berkeley les promete a los salmantinos Jauja y él hace Las Cuentas del Gran Capitan. Foto cedida por Jesús Cruz.na recordándole a los lectores
De tiempo en tiempo, La Gaceta Regional de Salamanca publica una entrevista a cinco columnas con don Francisco Bellón para recordarle a los lectores que Berkeley les promete  a los salmantinos la isla de Jauja mientras él señor Bellón hace Las Cuentas del Gran Capitan… Y así llevan 10 años. Foto: Jesús Cruz.

Bajo el señuelo de “vamos a crear empleo”, Bellón y La Gaceta, La Gaceta y Bellón tanto monta, monta tanto, se cocinan, periódicamente, una charleta de amigos, publicada a toda página, en la que anuncian las siete maravillas del mundo para la tierra salmantina. ¡Todo, una probable suma de mentiras! Pues los datos –que no mienten nunca– dicen que después de diez años de presencia en la provincia, Berkeley solo han conseguido, hasta ahora, envenenar la convivencia en los pueblos, destruir algunas familias, sembrar discordia entre hermanos, desecar charcas, iniciar las obras de una carretera ilegal, paralizar a la gente con su presencia ante cualquier posibilidad de iniciativa de desarrollo rural… y, eso sí, ilusionar a algunos incautos a los que ¡cierto! pagan un buen salario o compran sus tierras por encima de su valor de mercado a cambio de que sean arte y parte del discurso de Berkeley, como ocurre con el alcalde y algún concejal más de Retortillo (Salamanca), empleados también de la empresa minera.

Cuenta Jesús Cruz en su blog, El blog de Jesús”, que el propio Bellón acaba de afirmar que el citado ayuntamiento salmantino ha recibido ya de la multinacional australiana 330.000 €. Demasiado dinero para un pueblo de tan solo 245 habitantes, ¿no? Cruz desgrana en un artículo en qué se ha empleado dicho dinero… Y, según dice, ha habido, mucho…, pero que mucho dispendio.

Y es que el dinero, como ya relatara Francisco de Quevedo (“­poderoso caballero es don dinero”) y antes lo hiciera el Arcipreste de Hita, (“de verdad hace mentiras, de mentiras verdades”. O: “También al hombre necio y rudo labrador / dineros le convierten en hidalgo doctor”, que cantara Paco Ibáñez, el eterno juglar exiliado), el dinero, insisto, puede con todo.

Así, pues, ahí están los necios, con sus sacos de dinero y sus panfletos –estos días, precisamente, arrecia una vez más la campaña embaucadora y propagandística de Berkeley en varios medios de alcance nacional e internacional para seguir vendiendo humo– actuando como avezados conjurados, dispuestos a lograr sus fines (abrir la mina de uranio a toda costa) mientras la bolsa no se agote. Dispuestos a seguir repartiendo la propaganda que haga falta con el fin de convertir a Salamanca en un cementerio nuclear mientras el mundo, asolado por la pandemia de la Covid 19, reflexiona… e intenta promover alternativas que nos permitan vivir de otra manera.

He aquí lo que queda de un ejemplar… ¡Único! Una encina que, por el perímetro que se observa del tronco, bien puede haber vivido varios cientos de años. Pero solo era una encina, claro. Y esto poco cuenta para Berkeley. Los “maderos” de sus restos que aparecen en el plano son ese testigo que da fe de los dos millares de ejemplares que fueron arrancados sin los permisos pertinéntes, con alevosía y premeditación. Foto: Victorino García Calderón.

Mas la tierra salmantina, y en particular su capital –esa ciudad tan hermosa como pacata y provinciana– sigue haciendo oídos sordos. Salamanca continúa atrapada en su particular nube de caspa. Ni siquiera la Universidad, como ya he dicho, que un día fuera crisol y referente intelectual en Europa, se manifiesta sobre un asunto tan crucial para la supervivencia y futuro de la ciudad y la provincia, como es la apertura de esta mina.

Se lleva mucho ahora el concepto del “relato”. Y sobre esto, ni Berkeley ni La Gaceta pierden comba: uno paga, y el periódico difunde fantasías como si fueran Las Cuentas del Gran Capitán. Desde patrocinar a equipos de fútbol, vueltas ciclistas, fiestas locales, parques infantiles, meriendas para jubilados… o publicidad en autobuses, hasta contratar a personas en los pueblos siguiendo la estrategia de divide y vencerás. Sí, Berkeley ha conseguido de esta forma que familias y vecinos dejen de hablarse; de un lado están los que viven el presente (han cobrado de la empresa minera) y del otro los que sueñan con un futuro mejor para los hijos y sus nietos.

En fin, mientras vivimos confinados, asustados por la Covid 19 y por el limbo emocional en el que nos deja la muerte de seres queridos y de tantos miles de personas más, la vida nos regala una preciosa tregua a cambio. Una tregua con tiempo para pensar. Una tregua para que la Humanidad reflexione si quiere o no seguir encadenada al bucle del consumo y a la destrucción del medio ambiente a cualquier precio.

El reciente nacimiento de La Alianza Europea para la Recuperación Verde (Green Recovery) impulsada por Pascal Canfin, presidente del Comité de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, preconiza la utilización del Pacto Verde Europeo como herramienta de futuro mientras aboga por impulsar aquellos proyectos nacionales y comunitarios que estén en consonancia con la lucha contra el cambio climático y a favor de la biodiversidad; proyectos que deberían ser el motor de desarrollo de actividades tan antiguas como la propia tierra que habitamos: la agricultura y la ganadería.

El poder del dinero. De pronto Berkeley hace un anuncio de "futuro", como si ya fuera una realidad y el mundo entero se pone a sus piés. Nadie duda ni recuerda que anuncios similares lleva haciéndolos diez años.
El poder del dinero. De pronto Berkeley hace una nota de prensa anunciando un rico futuro. Y, como encantados por un prestidigitador…, quizá oliendo el dinero… Google y los medios de comunicación “convierten en verdad” lo que solo es un deseo, un truco…  Ningún medio duda de “la noticia” ni recuerda que, anuncios como este, Berkeley lleva haciéndolos una década sin que se tradujesen en nada concreto. Foto J.M.

Es solo un primer paso. Cierto. Pero que ministros de 11 Estados de la Unión Europea (de Alemania, Francia, Italia, Suecia, Finlandia y España, entre otros), eurodiputados de  17 países, 50 multinacionales, la Confederación Europea de Sindicatos, ONGs, asociaciones e intelectuales de prestigio, se hayan sumado al proyecto Green Recovery invita a la esperanza y a creer que el futuro no está perdido aún.

Y si es así, ¿qué pinta una mina de uranio a cielo abierto –la única de estas características que habría en Europa–  a 60 kilómetros tan solo en Salamanca?  ¿En qué cabeza cabe que un proyecto de “destrucción masiva” como este pueda ir adelante? ¿Permitirá Europa un atentado medioambiental de tal calibre? Y Portugal, ¿estará dispuesto a correr el riesgo de ver al  Duero contaminado con residuos radioactivos? Portugal, que acaba de ser proclamado por los World Travel Awards el mejor destino del mundo para viajar.

Demasiadas preguntas sin respuesta por ahora, pero que cabe hacerse ya, cada vez que Francisco Bellón, presidente de Berkeley Minera España, lanza su particular ola de propaganda vendiendo humo mientras grita a bombo y platillo que la empresa que representa está dispuesta a invertir 87 millones de euros en el valle del Yeltes y a crear 500 empleos. ¡Casi nada! Jauja será aquello si ocurriese…; aunque, eso sí, una Jauja envenenada. Y un mundo feliz “de muerte” envolvería entonces a las buenas gentes de la hermosa comarca salamantina mientras la radioactividad silenciosa destruiría sus vidas. ¿No será más bien una estrategia –y es la enésima vez que la repite– para presionar a la Administración, señor Bellón? ¿No será que el juego bursátil que practica Berkeley necesita de estos globos de promesas para seguir atrayendo a incautos inversores? No será, en definitiva, que el gran Bellón, además de vendedor de fantasías… sabe perfectamente que Berkeley Minera España tiene “su” mina, no en las vegas del río Yeltes, no, sino en las oficinas de la Junta de Castilla y León, en Valladolid, de dónde probablemente obtenga una suculenta indemnización cuando todo esto acabe, como ya ocurriera en Francia o en el Principado de Asturias por empresas similares, al serles revocados permisos concedidos previamente?

Así, resulta, que esto es como un juego de trileros: Bellón pone el dinero, ¡mucho dinero! a modo de gancho y serán los contribuyentes los que paguen al final con sus impuestos. Y no olvide el lector que hasta el último euro gastado en fiestas y esa lista de propaganda antes citada (vueltas ciclistas, patrocinios deportivos y otras alegrías..). será reclamado en la indemnización que Berkeley le haga a la Junta, pues “todo era inversión”, dirán en su alegato.

En fin, termino: el dinero, queda dicho, lo puede casi todo. Y podría ocurrir que el deseo de Ignatius en La conjura de los necios se hiciese realidad en Salamanca, y Bellón y La Gaceta, enajenados por su desmedida ambición y delirios, arrastrasen a la provincia a los tiempos oscuros del medievo.

Esta es la tierra que Berkeley se empeña en destruir: feraz para la ganadería; un remanso de paz. Un lugar en el que el equilibrio medioambiental y la biodiversidad han hecho pleno. Quizá la Covid 19 le eche un cable a estas gentes que desde tiempo inmemorial la han cultivado y moldeado con sus manos y  les ayude ¡al fin! a salvar su paraíso. Foto J.M.

5 comentarios Añade el tuyo
  1. Me encantan tu rigor y tu pasión. Comparto la verdad que defiendes. Dan miedo el mundo que tenemos y nuestra pasividad. Sólo espero que lo que estamos viviendo nos haga reflexionar.

  2. Bueno, Joaquín. Todo perfecto excepto (siempre hay algún “pero”) la autoría de alguna de las fotografías que acompañan este magnífico artículo.
    El hecho que Jesús Cruz utilice mis fotos y no ponga la autoría en sus medios, de difusión no quiere decir que la fotografía la haya tomado él. Supongo que de ahí viene tu involuntario error ya que la fotografía en la que aparece Mati con los brazos abiertos delante de un tronco enorme de una maravillosa y sanísima encina vilmente troceada delante de él es mía y no de Jesús Cruz como dice el pie de foto.
    No tiene más importancia, ya estoy acostumbrado a estas cosas porque nunca firmo mis fotos y sé que corro el riesgo que me lleva a esta, espero que inofensiva, llamada de atención en la absoluta seguridad de que será corregido el lapsus.

    1. Hola, Victorino. Gracias por señalarme el error. Para mí es un honor ilustrar con alguna foto tuya mis artículos. Agravio corregido. Sí, la tomé de un artículo de Jesús y deduje, sin más, que era suya. Lo siento.
      Soy periodista… Periodista de los de antes, suelo decir. De los que creen que la deontología profesional es el único marco desde el que se puede ejercer esta bendita profesión; de los que apelan al rigor y al respeto de las fuentes. Intento ser lo más riguroso posible y respetar la autoría de la obras que utilizo… ya sea un texto o una fotografía, que para mí tienen el mismo valor. Por eso se le atribuí a Jesús tu foto, porque no suelo poner una foto sin citar su procedencia o autor. A mí también me ocurre que mis fotos andan por ahí, en la red, de capricho en capricho. Salud, amigo.

  3. ¡¡¡ Qué horror !!! … de verdad que da miedo ver el uso que se hace del patrimonio natural en beneficio de algunos.
    Pensé que era algo que ya estaba desestimado.
    ¡¡¡ Cuánto sin-sentido !!!

  4. Que el alcalde no levante la voz por unos miserables euros es ‘normal’, preocupante que un periódico no denuncia esa esquilmacion de una zona de gran riqueza medioambiental y totalmente desolador que la Universidad de Salamanca guarde sospechoso silencio.
    Confiemos que la sociedad se levante. Ánimo a los luchadores contra esa monstruosidad

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